Indicaciones del tratamiento
Se considera cirugía cuando el dedo se bloquea, duele al flexionar o extender, o limita tareas manuales habituales. También cuando la infiltración ofrece mejoría parcial o temporal y los síntomas reaparecen.
Estudio previo
La exploración clínica suele ser suficiente para confirmar el diagnóstico. Si hay masa palpable, la ecografía puede ayudar a diferenciar quiste de polea de otras lesiones benignas de la mano.
Procedimiento quirúrgico
La técnica principal es la liberación de la polea A1 para que el tendón vuelva a deslizar sin fricción. Cuando hay quiste de polea, se reseca durante el mismo acto para reducir dolor local y evitar recidiva del bulto.
Recuperación funcional
Se recomienda mover los dedos desde el primer día para prevenir rigidez. La mejoría del bloqueo suele ser inmediata, y la fuerza de prensión se recupera de forma progresiva conforme disminuye la inflamación.
Cuidados posteriores
El control de cicatriz, la higiene de la herida y la adaptación temporal de cargas son claves durante las primeras semanas. El seguimiento permite confirmar la recuperación completa del rango de movimiento.
