¿En qué consiste la cirugía de tendones de la mano?
Los tendones son las cuerdas que transmiten la fuerza de los músculos del antebrazo a los dedos. Los flexores discurren por la palma dentro de un sistema de poleas y cierran la mano; los extensores pasan por el dorso y abren los dedos. Su funcionamiento depende de que se deslicen con libertad, sin roces ni adherencias.
La cirugía de tendones agrupa las intervenciones que reparan un tendón seccionado o roto, liberan un tendón atrapado o pegado, o sustituyen su función cuando ya no puede recuperarse. Es una parte central de la cirugía de la mano y su resultado depende tanto de la técnica como de la rehabilitación posterior.
¿Cuándo está indicado?
Las indicaciones más frecuentes son:
- heridas con sección de un tendón, típicas de cortes con cuchillos, cristales o herramientas en la palma o el dorso de la mano;
- roturas cerradas, como el dedo en martillo, en el que el extensor se desprende de la última falange, o la avulsión del flexor profundo al agarrar con fuerza;
- rigidez por adherencias tras una lesión, una fractura o una cirugía previa, cuando la rehabilitación no logra recuperar la movilidad;
- tendones atrapados en su vaina, como en el dedo en resorte o la tendinitis de De Quervain, que se tratan con cirugías específicas de liberación;
- roturas por desgaste en la artritis reumatoide o tras una fractura de radio con material que roza el tendón;
- parálisis o pérdida definitiva de un tendón, en las que otro tendón puede transferirse para sustituir su función.
En las secciones agudas la reparación se realiza lo antes posible, en los primeros días. En las lesiones cerradas, algunas, como muchos dedos en martillo, se tratan con férula y no requieren cirugía. La rigidez y las secuelas se operan solo cuando la rehabilitación ha agotado su margen de mejora.
Antes de la intervención
La exploración permite saber qué tendón está afectado y si la sección es completa o parcial: cada dedo tiene movimientos concretos que dependen de tendones concretos. En las heridas también se valora la sensibilidad y la circulación, porque los nervios y las arterias digitales discurren junto a los tendones flexores y con frecuencia se lesionan a la vez. La ecografía ayuda en los casos dudosos y a localizar el extremo retraído del tendón; las radiografías descartan fracturas asociadas.
En consulta se explica el plan quirúrgico, el tipo de férula que se utilizará después y, sobre todo, el compromiso que exige la rehabilitación, porque es la parte del tratamiento que más depende del paciente.
¿Cómo se realiza?
La cirugía se realiza con anestesia regional o local, según el caso, y habitualmente de forma ambulatoria.
- Reparación de flexores: se localizan los extremos del tendón, a menudo retraídos hacia la palma, y se unen con una sutura resistente de varios hilos que permita empezar a mover pronto. Se respetan o reconstruyen las poleas que mantienen el tendón pegado al hueso. Cuando hay lesión de nervios o arterias, se reparan en el mismo acto con microcirugía.
- Reparación de extensores: los tendones son más superficiales y planos; la sutura y la inmovilización se adaptan a la zona del dorso donde se ha producido la lesión.
- Tenólisis: se libera el tendón de las adherencias que lo fijan a los tejidos vecinos y se comprueba en el mismo quirófano que vuelve a deslizarse. Cuando se hace con anestesia local, el paciente puede mover el dedo durante la intervención.
- Injertos tendinosos: si el tendón está destruido o la reparación primaria no es posible, se reconstruye con un injerto de tendón del propio paciente, en uno o en dos tiempos.
- Transferencias tendinosas: un tendón sano y prescindible se desvía para realizar la función de otro que ha dejado de trabajar, por ejemplo tras una parálisis del nervio radial o una rotura irreparable.
Recuperación y seguimiento
Tras la cirugía, la mano se protege con una férula que mantiene los dedos en una posición que quita tensión a la sutura. En los días siguientes empieza la rehabilitación con un terapeuta de mano, que enseña ejercicios de movilización controlada para que el tendón se deslice sin romperse. Estos protocolos son distintos para flexores y extensores y se ajustan a cada reparación.
La férula se retira de forma progresiva a lo largo de las semanas siguientes y la fuerza se recupera más tarde, cuando la sutura ha ganado resistencia. Las actividades de carga y el trabajo manual pesado se retrasan hasta que la reparación lo permite. Las revisiones en consulta sirven para controlar la cicatriz, el edema y la movilidad, y para adaptar el ritmo de los ejercicios.
Riesgos y limitaciones
Los riesgos específicos son la rotura de la sutura, que obliga a reintervenir, y las adherencias, que limitan la movilidad y a veces requieren una tenólisis posterior. También pueden aparecer infección, cicatriz sensible, rigidez articular o pérdida de parte de la extensión del dedo.
Un tendón reparado puede no recuperar el deslizamiento completo del tendón original, y en las lesiones dentro de la vaina de los flexores, donde el espacio es más estrecho, la recuperación es más difícil. Los resultados son mejores cuando la reparación es precoz, la técnica es cuidadosa y la rehabilitación se sigue con constancia. Estos aspectos se explican con claridad antes de operar.
Cirugía de tendones en Barcelona
La Dra. Marta Martí Puente es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología con dedicación a la cirugía de la mano, incluidas las lesiones y secuelas tendinosas. En consulta en Barcelona valora cada caso, coordina la rehabilitación con el terapeuta de mano y acompaña la recuperación hasta la vuelta a la actividad habitual.
Preguntas frecuentes
¿Un tendón cortado se cura solo?
¿Por qué es tan importante la rehabilitación después de operar un tendón?
¿Cuándo podré volver a hacer fuerza con la mano?
¿Qué es una tenólisis?
Fuentes y referencias
La información de esta página es de carácter general y educativo. No sustituye la valoración médica individual ni establece una relación médico-paciente.