¿En qué consiste la cirugía de nervios periféricos?
Los nervios periféricos son los cables que conectan la médula espinal con los músculos y la piel. En la extremidad superior, los nervios mediano, cubital y radial y sus ramas transmiten la sensibilidad de la mano y ordenan el movimiento de los dedos. Cuando un nervio se comprime, se secciona o se lesiona, aparecen hormigueo, pérdida de sensibilidad, debilidad o dolor.
La cirugía de nervios periféricos agrupa las intervenciones que tratan estos problemas: liberar un nervio comprimido, reparar un nervio seccionado, reconstruir un segmento perdido con un injerto o tratar un neuroma doloroso. Muchas de estas técnicas requieren microscopio y forman parte de la microcirugía de la mano.
¿Cuándo está indicado?
Las situaciones más habituales son:
- compresiones nerviosas que no mejoran con tratamiento conservador, como el síndrome del túnel carpiano, la compresión del nervio cubital en el canal de Guyon o en el codo, o la compresión de ramas del nervio radial;
- heridas con sección de un nervio, que producen pérdida de sensibilidad en un territorio concreto o parálisis de determinados músculos;
- lesiones cerradas por tracción o contusión que no muestran signos de recuperación en los meses siguientes;
- neuromas dolorosos tras una herida, una amputación o una cirugía previa;
- secuelas de reparaciones anteriores que no han evolucionado bien.
En las compresiones, la cirugía se propone después de haber probado férulas, adaptación de la actividad o infiltración cuando procede, y cuando los síntomas son persistentes o hay signos de daño del nervio. En las secciones nerviosas, en cambio, la reparación precoz ofrece mejores posibilidades y no conviene retrasarla.
Antes de la intervención
El diagnóstico se apoya en la exploración: distribución de la pérdida de sensibilidad, fuerza de cada músculo, signo de Tinel sobre el trayecto del nervio y maniobras de provocación. El electromiograma confirma qué nervio está afectado, a qué nivel y con qué gravedad, y sirve de referencia para comparar la evolución. La ecografía y la resonancia ayudan a localizar el punto de lesión o de compresión y a descartar masas.
En consulta se explica qué se espera de la cirugía y en qué plazo. Es importante entender que el alivio del dolor y del hormigueo puede ser rápido en las descompresiones, pero que la recuperación de la sensibilidad y de la fuerza tras una sutura nerviosa se mide en meses.
¿Cómo se realiza?
La técnica depende del problema:
- Descompresión: se abre la estructura que comprime el nervio, como el ligamento transverso del carpo en la liberación del túnel carpiano o el techo del canal de Guyon, para devolverle espacio. Suele hacerse con anestesia local o regional y de forma ambulatoria.
- Neurólisis: se libera el nervio de las adherencias y del tejido cicatricial que lo envuelven, con frecuencia tras una lesión o una cirugía previa.
- Sutura nerviosa: en las secciones limpias, los extremos se unen bajo el microscopio con suturas muy finas, alineando los fascículos.
- Injerto nervioso: cuando falta un segmento y los extremos no pueden unirse sin tensión, se interpone un fragmento de nervio sensitivo de menor importancia, tomado del propio paciente, o un conducto que guía el crecimiento de las fibras.
- Tratamiento del neuroma: se extirpa el engrosamiento doloroso y se reconecta el nervio a su extremo distal cuando existe, o se recoloca en el interior de un músculo o del hueso para que quede protegido.
Recuperación y seguimiento
Tras una descompresión, la mano se mueve desde el primer día y las molestias de la herida mejoran en pocas semanas. Tras una sutura o un injerto, se inmoviliza con férula durante unas semanas para proteger la reparación, y después empieza la rehabilitación con un terapeuta de mano: movilización, control de la cicatriz, protección de la piel insensible y reeducación sensitiva.
La recuperación del nervio es lenta. Las fibras crecen aproximadamente un milímetro al día desde el punto de reparación, de modo que un nervio suturado en la muñeca tarda muchos meses en alcanzar la punta de los dedos. Durante ese tiempo es normal notar hormigueos, descargas o sensaciones extrañas, que suelen indicar que el nervio está avanzando. El seguimiento en consulta y, si conviene, el electromiograma de control permiten comprobar la evolución.
Riesgos y limitaciones
Los riesgos generales incluyen infección, hematoma, cicatriz sensible y rigidez. Los específicos de esta cirugía son la lesión de ramas nerviosas pequeñas, la recidiva de una compresión por nueva cicatriz y la formación de un neuroma.
La principal limitación es que la cirugía crea las condiciones para que el nervio se recupere, pero no garantiza el resultado. La regeneración depende de la edad, del nervio afectado, del nivel y del tipo de lesión, del tiempo transcurrido y de la calidad de la reparación. En las compresiones de larga evolución con atrofia muscular, parte del daño puede ser irreversible. En las secciones nerviosas altas, la recuperación motora puede ser incompleta. Todo ello se explica antes de la intervención para decidir con expectativas realistas.
Cirugía de nervios periféricos en Barcelona
La Dra. Marta Martí Puente es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología con dedicación a la mano, la muñeca y la microcirugía, incluida la cirugía de los nervios periféricos de la extremidad superior. En consulta en Barcelona estudia cada caso con la exploración y las pruebas necesarias y propone el tratamiento, conservador o quirúrgico, que mejor se ajusta a cada persona.
Preguntas frecuentes
¿Un nervio seccionado puede recuperarse sin cirugía?
¿Por qué tarda tanto en recuperarse un nervio?
¿La cirugía elimina siempre el hormigueo?
¿Qué es un neuroma y cómo se trata?
Fuentes y referencias
La información de esta página es de carácter general y educativo. No sustituye la valoración médica individual ni establece una relación médico-paciente.