¿En qué consiste la cirugía del dedo en resorte?
El dedo en resorte aparece cuando el tendón flexor de un dedo no se desliza con libertad por la polea A1, un anillo fibroso situado en la base del dedo, en la palma. El tendón se engrosa o la polea se estrecha, y el tendón queda atrapado al flexionar: el dedo se bloquea y luego salta de golpe al estirarlo, con dolor en la base del dedo. En los casos avanzados puede quedar bloqueado en flexión.
La cirugía del dedo en resorte consiste en abrir la polea A1 para que el tendón vuelva a deslizarse sin fricción. Cuando existe además un quiste de polea, un pequeño bulto que nace de la vaina del tendón en esa misma zona, puede resecarse en el mismo acto. Es una de las intervenciones más frecuentes y de resolución más sencilla en cirugía de la mano, dentro de la cirugía tendinosa.
¿Cuándo está indicado?
El tratamiento empieza casi siempre por medidas conservadoras: reducir las actividades que desencadenan el bloqueo, una férula que mantenga el dedo extendido, sobre todo por la noche, y una infiltración de corticoides en la vaina del tendón, que alivia los síntomas en una parte importante de los casos. La cirugía se plantea cuando:
- el chasquido, el bloqueo o el dolor persisten a pesar de estas medidas;
- la infiltración ofrece una mejoría parcial o temporal y los síntomas reaparecen;
- el dedo queda bloqueado en flexión y no se puede extender;
- hay varios dedos afectados o el problema se asocia a diabetes, en cuyo caso las infiltraciones tienden a ser menos eficaces.
En el dedo en resorte de los niños, que afecta sobre todo al pulgar, el tratamiento tiene sus particularidades y se valora aparte.
Antes de la intervención
La exploración clínica suele ser suficiente para confirmar el diagnóstico: se localiza el dolor y el engrosamiento en la base del dedo y se reproduce el resorte. Si hay un bulto palpable, la ecografía ayuda a diferenciar un quiste de polea de otras lesiones benignas de la mano y a valorar el estado del tendón. Se descartan también otras causas de bloqueo del dedo, como una contractura de Dupuytren o una lesión articular.
Como la intervención se realiza con anestesia local, no es necesario el ayuno ni suspender la mayoría de los tratamientos habituales. Conviene informar de la medicación que tomas y de enfermedades como la diabetes, que influyen en la cicatrización.
¿Cómo se realiza?
La liberación de la polea A1 se realiza de forma ambulatoria con anestesia local infiltrada en la palma, a menudo con la técnica WALANT, que utiliza anestesia con adrenalina y evita el manguito de isquemia. A través de una incisión pequeña en la palma, en la base del dedo, se identifica la polea A1 y se secciona en toda su longitud, protegiendo los nervios y las arterias digitales que pasan a ambos lados. Se comprueba que el tendón se desliza sin obstáculo pidiéndote que flexiones y extiendas el dedo en el propio quirófano.
Si existe un quiste de polea, se extirpa en la misma intervención junto con la parte de la vaina de la que nace, para reducir el dolor local y evitar que reaparezca el bulto. En algunos casos, con anatomía favorable, la polea puede seccionarse de forma percutánea con una aguja, sin incisión, dentro de la cirugía mínimamente invasiva; la elección de la técnica se comenta en consulta.
La piel se cierra con unos puntos y se coloca un apósito ligero que deja libres los dedos.
Recuperación y seguimiento
Se recomienda mover los dedos desde el mismo día para evitar la rigidez y para que el tendón mantenga su deslizamiento. La mejoría del bloqueo suele ser inmediata. Las actividades ligeras se retoman en pocos días; los puntos se retiran en torno a las dos semanas, y la molestia al apretar sobre la cicatriz puede prolongarse algunas semanas más.
La fuerza de prensión se recupera de forma progresiva a medida que disminuye la inflamación. Durante las primeras semanas conviene cuidar la higiene de la herida, masajear la cicatriz cuando esté cerrada y adaptar las cargas. Habitualmente no hace falta rehabilitación, salvo en dedos que llevaban tiempo bloqueados o en personas con rigidez previa, en cuyo caso el terapeuta de mano ayuda a recuperar el rango de movimiento. El seguimiento en consulta confirma la recuperación completa.
Riesgos y limitaciones
Las complicaciones son poco frecuentes, pero pueden aparecer infección, cicatriz sensible, molestia al apoyar la palma, rigidez del dedo y, de forma excepcional, lesión de un nervio digital con pérdida de sensibilidad en un lado del dedo, o de una arteria digital. Una liberación incompleta puede dejar un resorte residual, y un tendón muy engrosado puede necesitar un gesto adicional sobre su vaina.
En cuanto a los límites, la cirugía resuelve el bloqueo mecánico, pero un dedo que llevaba mucho tiempo bloqueado en flexión puede haber desarrollado rigidez articular que tarda en recuperarse. Otros dedos pueden verse afectados en el futuro, porque la cirugía trata el dedo operado y no la tendencia a padecer el problema, más frecuente en personas con diabetes o artritis reumatoide. Todo ello se comenta antes de la intervención.
Cirugía del dedo en resorte en Barcelona
La Dra. Marta Martí Puente es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología con dedicación a la cirugía de la mano. En consulta en Barcelona valora cada caso de dedo en resorte o quiste de polea, propone primero el tratamiento conservador cuando es adecuado y, si la cirugía está indicada, la realiza de forma ambulatoria con anestesia local.
Preguntas frecuentes
¿Es necesario operar siempre el dedo en resorte?
¿Cuánto dura la intervención y qué anestesia se utiliza?
¿Cuándo podré usar la mano después?
¿Qué es un quiste de polea?
Fuentes y referencias
La información de esta página es de carácter general y educativo. No sustituye la valoración médica individual ni establece una relación médico-paciente.