¿Qué es el esguince del pulgar?
El esguince del pulgar es la lesión de los ligamentos que estabilizan la articulación metacarpofalángica, la que une la base del pulgar con el primer metacarpiano. El ligamento que se lesiona con más frecuencia es el ligamento colateral cubital, situado en el lado interno del pulgar, el que mira hacia el índice. Es el ligamento que aguanta la pinza: cada vez que sujetamos algo entre el pulgar y los dedos, evita que el pulgar se abra hacia fuera.
La lesión se produce por una desviación brusca del pulgar hacia fuera. El mecanismo clásico es una caída esquiando con el bastón en la mano, de ahí el nombre de pulgar del esquiador, aunque también ocurre en caídas sobre la mano, en el fútbol, el balonmano o el rugby, y en accidentes de moto. La forma crónica, por microtraumatismos repetidos, se conoce como pulgar del guardabosques.
Puede tratarse de un estiramiento, una rotura parcial o una rotura completa del ligamento, a veces arrancando un fragmento de hueso de la base de la falange. Con menor frecuencia se lesiona el ligamento colateral radial, en el lado externo.
Síntomas
Dolor e hinchazón en la base del pulgar
Tras la caída aparecen dolor, hinchazón y a menudo un hematoma en el lado interno de la base del pulgar. Duele al mover la articulación y al presionar sobre el ligamento.
Debilidad e inestabilidad de la pinza
Cuesta sujetar objetos entre el pulgar y el índice, girar una llave o abrir una puerta. En roturas completas la articulación se nota floja o inestable al pinzar.
Bulto en el lado del pulgar
En algunas roturas completas se palpa un pequeño bulto en la cara interna de la articulación, que corresponde al extremo del ligamento desplazado, la llamada lesión de Stener.
Causas y factores de riesgo
La causa es un traumatismo con desviación forzada del pulgar hacia fuera. Los deportes de invierno, los deportes de contacto y de balón, las caídas de bicicleta o moto y las caídas casuales sobre la mano extendida son las situaciones más frecuentes. Las lesiones crónicas se ven en trabajos u oficios con esfuerzos repetidos de pinza.
Diagnóstico
La exploración es la clave. Se comprueba la estabilidad del ligamento forzando suavemente el pulgar hacia fuera, con la articulación recta y flexionada, y se compara con el otro pulgar. Una apertura claramente mayor o sin un tope firme indica una rotura completa. Cuando el dolor impide explorar, puede hacerse con anestesia local.
Se solicita una radiografía para descartar una fractura por arrancamiento de la base de la falange y para valorar la articulación. Si hay sospecha de rotura completa, la ecografía o la resonancia magnética permiten confirmarla y detectar la lesión de Stener, que es determinante para decidir el tratamiento. Tras una caída sobre la mano, conviene explorar también la muñeca, ya que una fractura de escafoides puede pasar desapercibida.
Tratamiento
Los esguinces leves y las roturas parciales, en las que el ligamento mantiene un tope firme, se tratan de forma conservadora:
- inmovilización del pulgar con una férula o un yeso que deje libre la muñeca y el resto de los dedos, durante unas cuatro a seis semanas;
- frío local y elevación de la mano en los primeros días;
- analgésicos o antiinflamatorios durante periodos cortos, si están indicados;
- ejercicios de movilidad y, más adelante, de fuerza de pinza, tras retirar la férula, evitando durante unas semanas más los deportes de contacto o los gestos que fuerzan el pulgar hacia fuera.
Es importante no minimizar una lesión de este tipo: un “esguince” que no se explora bien puede ser una rotura completa que, sin tratamiento correcto, deja el pulgar inestable.
¿Cuándo es necesaria la cirugía?
Se plantea cirugía cuando:
- la rotura del ligamento es completa, con inestabilidad clara en la exploración;
- existe lesión de Stener, en la que el ligamento no puede cicatrizar por sí solo;
- hay una fractura por arrancamiento con un fragmento desplazado o que afecta a una parte importante de la articulación;
- la inestabilidad persiste tras un tratamiento conservador correcto, o la lesión es antigua y el pulgar sigue inestable y doloroso.
Cirugía del ligamento colateral cubital del pulgar
En las lesiones recientes, la intervención consiste en reinsertar el ligamento en el hueso, habitualmente con un pequeño anclaje, o en fijar el fragmento óseo arrancado. Se realiza a través de una incisión corta en el lado interno del pulgar, con anestesia regional y de forma ambulatoria, siguiendo un enfoque de cirugía mínimamente invasiva. Cuando hay fractura asociada, la técnica se integra en la cirugía de las fracturas de la mano.
En las lesiones crónicas, el ligamento retraído ya no puede repararse y se reconstruye con un injerto de tendón. Si la articulación ha desarrollado artrosis, puede ser preferible una artrodesis. Todas estas técnicas forman parte de la práctica habitual de la cirugía de la mano.
Recuperación
Tras la reparación se lleva una férula del pulgar durante unas cuatro a seis semanas, con los dedos y la muñeca libres. Después se inician ejercicios de movilidad y, de forma progresiva, de fuerza, con frecuencia guiados por un terapeuta de mano. La pinza recupera fuerza a lo largo de dos o tres meses y la vuelta al deporte de contacto se decide en consulta según la evolución. En las reconstrucciones con injerto, los plazos son algo más largos. Es normal que la articulación quede algo más rígida que la del otro lado, lo que rara vez limita la función.
Especialista en esguince del pulgar en Barcelona
La Dra. Marta Martí Puente es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología con dedicación a la cirugía de la mano y la muñeca. En consulta en Barcelona explora la estabilidad del pulgar, solicita las pruebas necesarias para descartar una lesión de Stener o una fractura, y propone la férula o la reparación del ligamento según la gravedad de la lesión.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si es un esguince leve o una rotura del ligamento?
¿Qué es la lesión de Stener?
¿Cuánto tiempo hay que llevar la férula?
¿Es urgente operar?
¿Qué pasa si no se trata?
Fuentes y referencias
La información de esta página es de carácter general y educativo. No sustituye la valoración médica individual ni establece una relación médico-paciente.
