¿Qué es la enfermedad de Dupuytren?

La enfermedad de Dupuytren es una alteración de la fascia palmar, el tejido fibroso situado bajo la piel de la palma que da firmeza a la mano. Ese tejido se vuelve más grueso, forma nódulos y, con el tiempo, cordones que se extienden hacia los dedos y tiran de ellos hacia la flexión. El resultado es la contractura de Dupuytren: uno o varios dedos que ya no se pueden estirar del todo.

En muchas personas la evolución es lenta y durante años solo se aprecia una dureza en la palma. En otras avanza más deprisa. Aunque al inicio parezca poca cosa, puede acabar dificultando gestos tan sencillos como meter la mano en un bolsillo, ponerse un guante, lavarse la cara o apoyar la mano plana sobre una mesa. Es más frecuente en hombres a partir de los 50 años y en personas de origen del norte de Europa.

Síntomas

Nódulos o bultos en la palma

El primer signo suele ser un engrosamiento palpable en la palma, a menudo en línea con el anular o el meñique. A veces genera sensibilidad local al apoyar la mano, aunque con frecuencia no duele. La piel sobre el nódulo puede hundirse o fruncirse.

Cordones y retracción de los dedos

Con el tiempo aparecen cordones bajo la piel, que se notan al estirar el dedo, y una incapacidad progresiva para extenderlo. Lo más habitual es que afecte al anular y al meñique, aunque puede aparecer en cualquier dedo, incluido el pulgar, y en las dos manos.

Limitación funcional

Más que dolor, el problema principal es la pérdida de extensión. Interfiere con el trabajo, el deporte y el autocuidado, y cuando el dedo se cierra mucho puede engancharse en los bolsillos o dificultar el lavado de la mano.

Causas y factores de riesgo

No se conoce una causa única. Existe una clara predisposición genética, con frecuentes antecedentes familiares, y la enfermedad es más habitual a partir de cierta edad. También se observa con más frecuencia en personas con diabetes, consumo de tabaco o alcohol, epilepsia tratada con determinados fármacos, y en quienes presentan engrosamientos similares en la planta del pie o en los nudillos. Pese a la creencia popular, no está demostrado que la provoquen los traumatismos ni el trabajo manual.

Diagnóstico

El diagnóstico es clínico, basado en la entrevista y la exploración de la mano. En consulta se localizan los nódulos y cordones, se mide con un goniómetro el grado de contractura de cada articulación y se valora la calidad de la piel.

Una maniobra sencilla es comprobar si la mano puede apoyarse plana sobre la mesa. Cuando ya no es posible, la retracción suele ser suficiente para plantear tratamiento. Habitualmente no hacen falta pruebas de imagen, salvo que existan dudas con otros diagnósticos, como un dedo en resorte o un problema articular.

Tratamiento

En fases iniciales, cuando solo hay nódulos o un cordón sin contractura significativa, lo indicado es el seguimiento periódico. No existen fármacos, férulas ni ejercicios que hayan demostrado frenar la progresión, por lo que tratar un nódulo que no limita la mano no aporta beneficio y sí riesgos innecesarios.

Cuando el cordón ya dobla el dedo, las opciones son:

  • Aponeurotomía percutánea con aguja: con anestesia local, se secciona el cordón a través de la piel con la punta de una aguja. Es un procedimiento rápido, con recuperación muy corta, indicado en cordones bien definidos. La contractura tiende a reaparecer antes que con la cirugía abierta.
  • Fasciectomía: la cirugía que extirpa el tejido enfermo, descrita más abajo.

En algunos países se ha utilizado también la inyección de colagenasa para debilitar el cordón; su disponibilidad varía y conviene comentarlo en consulta.

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

Se plantea tratamiento cuando la contractura ya limita la función, de forma orientativa cuando la articulación de la base del dedo no llega a extenderse unos 30 grados o cuando cualquier grado de contractura afecta a la articulación intermedia del dedo, que se vuelve rígida con más facilidad. También cuando la mano ya no apoya plana, cuando la progresión es rápida o cuando la contractura interfiere con el trabajo o las actividades diarias. Esperar a que el dedo esté muy cerrado dificulta la corrección completa.

Cirugía de Dupuytren

La cirugía de Dupuytren más habitual es la fasciectomía: a través de incisiones en zigzag en la palma y el dedo, se extirpa el tejido enfermo respetando los nervios, los vasos y los tendones flexores, que pasan junto al cordón. En contracturas severas o recidivas puede ser necesario sustituir parte de la piel con un injerto. Se realiza normalmente con anestesia regional del brazo y de forma ambulatoria, dentro de un enfoque de cirugía mínimamente invasiva que busca incisiones pequeñas y una recuperación rápida. Es una de las intervenciones más frecuentes en cirugía de la mano.

Recuperación

Tras la fasciectomía se lleva un vendaje y, con frecuencia, una férula nocturna que mantiene los dedos extendidos durante varias semanas. Las curas se hacen cada pocos días hasta retirar los puntos, en torno a las dos semanas. La movilización de los dedos empieza pronto y la terapia de mano ayuda a recuperar la flexión sin perder la extensión ganada. La mayoría de las personas retoma sus actividades habituales entre las cuatro y las ocho semanas, aunque la cicatriz puede seguir madurando durante meses. Tras la aponeurotomía con aguja, la recuperación es de pocos días.

La enfermedad de Dupuytren puede recidivar con los años, por lo que el seguimiento permite detectar una nueva progresión y decidir el momento más adecuado para actuar.

Especialista en Dupuytren en Barcelona

La Dra. Marta Martí Puente es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología con dedicación a la cirugía de la mano y la muñeca. En consulta en Barcelona mide la contractura, explica si conviene observar o tratar, y realiza la aponeurotomía con aguja o la fasciectomía según el caso, acompañando la recuperación hasta recuperar la apertura de la mano.

Preguntas frecuentes

¿La enfermedad de Dupuytren es peligrosa?
No es un tumor ni una enfermedad que ponga en riesgo la salud general. Su problema es funcional: si progresa, los dedos se doblan y la mano pierde capacidad para abrirse. En muchas personas avanza muy despacio o se detiene.
¿Se puede tratar sin operar?
En fases iniciales, sin contractura, lo habitual es observar. Cuando hay un cordón bien definido, la aponeurotomía con aguja permite romperlo de forma percutánea con anestesia local, aunque la recidiva es más frecuente que tras la cirugía abierta.
¿Estirar los dedos o hacer ejercicios frena la enfermedad?
No hay pruebas de que los estiramientos, las férulas o los masajes detengan la progresión de un cordón de Dupuytren. Tras el tratamiento sí son útiles para mantener la extensión ganada.
¿Puede volver a aparecer después de la cirugía?
Sí. La enfermedad puede reaparecer en la zona tratada o en otros dedos con el paso de los años, sobre todo en personas jóvenes, con antecedentes familiares o con afectación de ambas manos. El seguimiento permite detectarlo y decidir si conviene volver a tratar.
¿Cuándo debo pedir cita?
Cuando notes un cordón que progresa, cuando cueste estirar un dedo o cuando la mano ya no apoye plana sobre la mesa. No conviene esperar a que el dedo esté muy cerrado, porque la corrección es más difícil y menos completa.

Fuentes y referencias

  1. NHS. Dupuytren's contracture
  2. AAOS OrthoInfo. Dupuytren's Disease
  3. MedlinePlus. Dupuytren contracture

La información de esta página es de carácter general y educativo. No sustituye la valoración médica individual ni establece una relación médico-paciente.