Como orientación general, el hueso de una fractura de muñeca suele tardar entre seis y ocho semanas en consolidar en una persona adulta, pero recuperar la movilidad y la fuerza lleva más tiempo: es frecuente necesitar entre tres y seis meses para volver a las actividades habituales sin limitaciones, y la mejora puede continuar hasta un año. Estos plazos varían mucho según el tipo de fractura, el tratamiento, la edad y la constancia con los ejercicios, así que conviene tomarlos como referencia y no como promesa.
Lo que sigue es información general. Los plazos de tu caso concreto solo pueden estimarlos quienes te siguen, con las radiografías delante.
Qué se rompe cuando “se rompe la muñeca”
La mayoría de las fracturas de muñeca son fracturas del radio distal, el extremo del hueso del antebrazo que forma la articulación, casi siempre tras una caída sobre la mano. La segunda en frecuencia es la fractura del escafoides, uno de los huesos pequeños del carpo, que tiene sus propios tiempos y particularidades. Hablaremos sobre todo de la fractura de radio distal, pero dedicaremos un apartado al escafoides.
Fase 1: la inmovilización
Sin cirugía
Cuando la fractura está bien alineada o se puede colocar bien con una manipulación, se trata con yeso o férula. En una persona adulta, la inmovilización suele durar entre cuatro y seis semanas, con controles radiológicos para comprobar que los fragmentos no se mueven. Durante ese tiempo es importante mover los dedos, el codo y el hombro para que no se agarroten, y mantener la mano elevada los primeros días para reducir la hinchazón.
Con cirugía
Cuando la fractura está desplazada, es inestable o afecta a la superficie articular, se fija mediante cirugía de fracturas de mano y muñeca, habitualmente con una placa y tornillos. La ventaja principal es que la fijación es estable desde el primer día, lo que permite acortar la inmovilización rígida a una o dos semanas y empezar antes los ejercicios de movilidad. Eso no significa que el hueso consolide más rápido: sigue necesitando sus semanas, pero la muñeca llega al final de ese periodo menos rígida.
Fase 2: recuperar la movilidad
Al retirar el yeso o la férula, es normal encontrar la muñeca rígida, débil y algo hinchada, con la piel seca y cierta sensación de inseguridad. Es una fase que sorprende a muchas personas, que esperaban una mano “como antes” al quitar la escayola.
En las siguientes cuatro a ocho semanas, los ejercicios de flexión, extensión y giro del antebrazo, con o sin fisioterapia según el caso, recuperan la mayor parte del arco de movimiento. Las actividades ligeras (vestirse, cocinar, escribir, conducir trayectos cortos) se retoman progresivamente durante esta fase, en general cuando el hueso ha consolidado y el dolor lo permite.
Fase 3: recuperar la fuerza
La fuerza de agarre es lo último en volver. Suele necesitar entre tres y seis meses de trabajo progresivo, y en personas mayores o en fracturas complejas puede tardar más. Actividades de carga (levantar peso, deportes de impacto, apoyar la mano con todo el peso del cuerpo) se retoman cuando la consolidación es completa en la radiografía y la muñeca tiene fuerza y movilidad suficientes, algo que se decide en las revisiones.
Es habitual que quede alguna molestia con los cambios de tiempo o al final de un día de esfuerzo durante el primer año. No suele ser un problema si la función es buena.
El caso particular del escafoides
La fractura de escafoides tiene un riego sanguíneo delicado y consolida más despacio. Cuando se trata con yeso, la inmovilización suele ser de seis a ocho semanas y puede prolongarse si el control radiológico o el TAC muestran que la consolidación no es completa. Con fijación quirúrgica mediante tornillo, la inmovilización se acorta, pero el hueso sigue necesitando su tiempo. Aquí es especialmente importante seguir los controles, porque una fractura de escafoides que no consolida puede dar problemas años después.
Qué puede alargar la recuperación
Algunos factores hacen que los plazos se estiren:
- Fracturas complejas o con varios fragmentos, sobre todo si afectan a la articulación.
- Edad avanzada y osteoporosis, que ralentizan la consolidación.
- Tabaco y diabetes mal controlada.
- Rigidez por no mover los dedos y el hombro durante la inmovilización.
- Lesiones asociadas de los ligamentos de la muñeca o del fibrocartílago triangular, que a veces explican un dolor que persiste cuando el hueso ya está curado.
- Complicaciones como la irritación de los tendones por la placa o un síndrome del túnel carpiano que aparece tras la fractura, con hormigueo en los dedos, y que en ocasiones requiere tratamiento propio.
- El síndrome de dolor regional complejo, poco frecuente, que cursa con dolor desproporcionado, hinchazón y cambios de color de la piel y necesita un manejo específico y precoz.
Qué puedes hacer para que vaya mejor
Mover lo que no está inmovilizado desde el primer día, mantener la mano elevada al principio, hacer los ejercicios que te indiquen con constancia, no fumar y acudir a las revisiones son las medidas que más influyen. No conviene forzar la muñeca antes de tiempo ni, en el extremo contrario, dejar de usarla por miedo una vez que se ha retirado el yeso.
¿Cuándo consultar?
Además de las revisiones programadas, conviene consultar si el dolor aumenta en lugar de disminuir, si aparecen hormigueos en los dedos, si notas que los dedos se hinchan, cambian de color o se ponen muy rígidos, o si a los tres o cuatro meses de la fractura la muñeca sigue muy limitada. También si tienes una fractura antigua que “no quedó bien” y te da dolor o deformidad.
Puedes ampliar la información en las páginas sobre la fractura de radio distal y la fractura de escafoides. Si quieres una valoración con la Dra. Marta Martí Puente en su consulta de Barcelona, puedes escribir desde la página de contacto.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo se lleva el yeso en una fractura de muñeca?
¿Cuándo podré volver a trabajar tras una fractura de muñeca?
¿Es normal que la muñeca siga rígida meses después de la fractura?
Fuentes y referencias
La información de esta página es de carácter general y educativo. No sustituye la valoración médica individual ni establece una relación médico-paciente.