La respuesta corta: una fractura de escafoides necesita cirugía cuando está desplazada, cuando afecta a la parte proximal del hueso (la más cercana al antebrazo, que tiene peor riego sanguíneo), cuando se asocia a otras lesiones de la muñeca, cuando ha pasado tiempo sin diagnosticar y no consolida, o cuando la persona necesita recuperar la función pronto y prefiere evitar una inmovilización larga. Las fracturas no desplazadas de la parte media, que son las más habituales, suelen tratarse con inmovilización y consolidan en la mayoría de los casos.
Esta información es general. La decisión en cada caso depende de la radiografía, de pruebas complementarias y de las circunstancias de cada persona.
Por qué el escafoides es un hueso especial
El escafoides es uno de los ocho huesos pequeños del carpo y el que se fractura con más frecuencia, casi siempre por una caída sobre la mano extendida. Tiene una particularidad: su riego sanguíneo entra por la parte distal y avanza hacia la proximal. Eso significa que las fracturas de la parte proximal tienen un riesgo mayor de que el fragmento pierda el aporte de sangre y no cure bien.
Además, el escafoides es una pieza clave de la estabilidad de la muñeca. Si consolida en mala posición o no consolida, el resto de los huesos del carpo se desalinean y, con los años, aparece una artrosis de muñeca que ya no tiene una solución sencilla.
El primer problema: diagnosticarla
Una fractura de escafoides puede pasar desapercibida. El dolor a veces es moderado, la muñeca no se deforma y la radiografía inicial puede ser normal hasta en una parte considerable de los casos. El signo clásico es el dolor al presionar la tabaquera anatómica, el hueco que se forma en el dorso de la muñeca, junto al pulgar, al extenderlo.
Cuando hay dolor en esa zona tras una caída y la radiografía no muestra nada, lo prudente es inmovilizar como si hubiera fractura y repetir la radiografía en diez a quince días, o pedir directamente una resonancia o un TAC, que detectan la fractura antes. Aquí conviene diferenciarla de la fractura de radio distal, mucho más frecuente y con un tratamiento distinto.
Fracturas que suelen tratarse sin cirugía
Se plantea el tratamiento con inmovilización cuando la fractura:
- afecta a la parte media o distal del escafoides;
- no está desplazada ni angulada;
- se diagnostica pronto, en los primeros días tras la caída;
- no se acompaña de otras lesiones ligamentarias u óseas.
En estos casos se coloca un yeso o una férula que incluye la muñeca, en general durante unas seis a ocho semanas, con controles radiológicos periódicos. Si al final de ese periodo hay dudas sobre la consolidación, se pide un TAC, que muestra el hueso con más detalle. Es importante saber que la inmovilización puede prolongarse y que durante ese tiempo la mano pierde fuerza y movilidad, que luego se recuperan con ejercicios.
Fracturas que suelen necesitar cirugía
Se recomienda la fijación quirúrgica, dentro de la cirugía de fracturas de mano y muñeca, cuando concurre alguna de estas circunstancias:
- Desplazamiento de los fragmentos, aunque sea de pocos milímetros, o angulación del hueso.
- Fractura del polo proximal, por su mayor riesgo de no consolidar.
- Lesiones asociadas, como una luxación de los huesos del carpo o una rotura ligamentaria importante.
- Diagnóstico tardío, cuando han pasado semanas y la fractura ya muestra signos de no estar curando.
- Pseudoartrosis establecida, es decir, una fractura antigua que nunca consolidó.
También se puede ofrecer la cirugía en fracturas no desplazadas a personas que, por su trabajo o su actividad deportiva, prefieren una recuperación funcional más temprana en lugar de dos meses de yeso. Es una decisión compartida que exige explicar bien las ventajas y los riesgos de cada opción.
En qué consiste la intervención
La técnica más habitual es la fijación con un tornillo de compresión, que se introduce a lo largo del escafoides para mantener los fragmentos juntos mientras consolidan. En fracturas recientes y poco desplazadas puede hacerse de forma percutánea, a través de una incisión muy pequeña, en ocasiones con ayuda de la artroscopia de muñeca para comprobar la reducción y valorar los ligamentos.
Cuando la fractura es antigua y no ha consolidado, la cirugía es más compleja: se limpia el foco, se aporta injerto de hueso (a veces con su propio vaso sanguíneo, mediante técnicas de microcirugía) y se fija. Cuanto más tiempo lleve la pseudoartrosis y más deformidad haya, más difícil resulta recuperar una muñeca normal.
Después de la cirugía
Tras la fijación se suele usar una férula durante un periodo más corto que con el tratamiento conservador, y se empiezan pronto los ejercicios de movilidad. Aun así, el hueso necesita sus semanas para consolidar, y las actividades de carga o deporte se retoman cuando los controles radiológicos lo permiten. Los plazos concretos varían según el tipo de fractura y de intervención, y se van ajustando en cada revisión.
¿Cuándo consultar?
Si te has caído sobre la mano y te duele la muñeca junto al pulgar, sobre todo al presionar la tabaquera anatómica, conviene que te vean aunque la radiografía de urgencias fuera normal. Y si tienes una muñeca que “nunca se curó” tras una caída antigua, con dolor y pérdida de movilidad, merece la pena estudiarla: cuanto antes se trate una pseudoartrosis, mejores son las opciones.
Puedes ampliar la información en la página sobre la fractura de escafoides. Para una valoración con la Dra. Marta Martí Puente, cirujana de mano y muñeca en Barcelona, puedes escribir desde la página de contacto.
Preguntas frecuentes
¿Puede una fractura de escafoides no verse en la radiografía?
¿Qué pasa si una fractura de escafoides no se trata?
¿Cuánto tiempo se lleva el yeso en una fractura de escafoides?
Fuentes y referencias
La información de esta página es de carácter general y educativo. No sustituye la valoración médica individual ni establece una relación médico-paciente.